miércoles, 4 de diciembre de 2013
sábado, 25 de mayo de 2013
ep4
Dirty Beaches - A Hundred Highways
Suicide - Johnny
The Raveonettes - The Truth About Johnny
Julian Casablancas - Rave On (Buddy Holly cover)
Love and Rockets - Mirror People
Shocking Pinks - I Want You Back
Swirlies - Her Life of Artistic Freedom
viernes, 24 de mayo de 2013
ep3
Duran Duran - The Chauffeur
OMD - International
Pet Shop Boys - Later Tonight
The Cars - Drive
Depeche Mode - A Question Of Lust
Soft Cell - Say Hello, Wave Goodbye
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miércoles, 15 de mayo de 2013
ep2
Peter Bjorn And John - Amsterdam
Indian Jewelry - Eva Cherie
Orange Blossom Flyover - Someone Like You
No Joy - Lunar Phobia
The Radio Dept. - Against The Tide
Atlas Sound - Quick Canal
miércoles, 20 de marzo de 2013
ep1
The Raveonettes - Wine
Beach House - Irene
The Megaphonic Thrift - Mad Mary
Young Prisms - Better Days
Wild Nothing - Midnight Song
My Bloody Valentine - New You
domingo, 3 de marzo de 2013
Michael Mike
publicada en el Suplemento Radar (Página/12) en octubre de 2012
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Con la improvisación y la actitud lúdica como principales motores de su
música, los Michael Mike vienen desconcertando y
asombrando con discos inclasificables que cambian de estilo, de género, hasta
de estado de ánimo. Y si Nena o Neno de 2009 los ponía cerca de las
canciones destinadas a la pista de baile, la fiesta parece haberse aplacado en
el recién salido Música
negra, un álbum otoñal y, como siempre, inesperado.
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Con la improvisación y la actitud lúdica como principales motores de su
música, los Michael Mike vienen desconcertando y
asombrando con discos inclasificables que cambian de estilo, de género, hasta
de estado de ánimo. Y si Nena o Neno de 2009 los ponía cerca de las
canciones destinadas a la pista de baile, la fiesta parece haberse aplacado en
el recién salido Música
negra, un álbum otoñal y, como siempre, inesperado.
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Rap, electrónica, pop, rock, folk. En una industria que necesita las
etiquetas como el agua para guardar sus productos en un frasco y ponerles un
moño, las bandas como Michael Mike son, tal vez, las más incómodas. Desde sus
comienzos, los seis integrantes del grupo nunca se quedaron quietos. Distintos
proyectos, bandas y ramificaciones los fueron llevando de un lado al otro; un
poco arrastrados por el viento y otro tanto por la inquietud y la
disconformidad de quedar parados en la misma baldosa. Las rutas de cada uno de
ellos se cruzan, superponen y yuxtaponen como en un entramado de subtes.
Desde el nacimiento de la banda (en febrero de 2005, en una sala de
ensayo en Saavedra), el camino hasta Música
negra, su reciente disco, fue alternando entre distintos estilos, géneros y
estados de ánimo. Desde chicos, Tomás Gaggero y Marcos Orellana vienen dándole
a todo instrumento que ose ponerse adelante. Compañeros de colegio y hoy casi
hermanos, ambos disfrutaban de tocar en los actos e improvisar temas en
cualquier lugar donde los dejaran. Ese “juntarse a boludear” lo llevaron –ya
sin pedir permiso– a lo largo de sus primeras bandas (Roberto Seguiño y
Proyecto Tambor, hoy disueltas) y después a –por orden de aparición– Michael
Mike y Onda Vaga, sus dos bandas actuales. Ninguno recuerda el momento exacto
del bautismo del grupo, pero rescatan la improvisación y lo lúdico como un
constante alimento de Michael Mike: “Siempre
fue algo bastante distendido, por momentos demasiado”, dice Tomás. De esa
manera surgieron los dos primeros trabajos de la banda. Con la premisa de
grabar un disco, se internaron un mes en una quinta y, mientras hacían Ama tu ritmo (editado en 2007), en el
cuarto de abajo de la casa bocetaban temas y bases de forma casera en una
suerte de sala de juegos. Así quedó Delen!
(2006), también titulado “El disco de abajo”, que pasó de ser el lado B de Ama tu ritmo a convertirse en el debut
del sexteto.
Sin una estrategia, un plan o una pretensión clara fue también como el
sonido de Michael Mike se fue desarrollando. Sus canciones pueden saltar de un
folk moderno al mejor estilo Beck hasta un rap a coro à la Beastie Boys,
pasando por un rock furioso como el de Los Brujos o un pop cargado y casi
ochentoso. “No sé bien qué hacemos
–confiesa Marcos–. Canciones con muchos
sintetizadores.”
Ese colchón de sintetizadores donde descansa la música de Michael Mike es
su rasgo más característico y el punto en común de todo lo que hicieron.
Marcos: “Eran los nuevos chiches que
veníamos adquiriendo y los queríamos usar”. Nena o Neno (2009) subió la apuesta y las revoluciones hasta la
pista de baile de la mano de hits saltarines como “Lo que a vos el amor”, “JTS”
o “Edding”, y terminó de consolidarlos como banda gracias a una seguidilla de
shows en vivo que se transformaban en verdaderas fiestas. Algunos de esos
recitales presentaron la variante de sumar un par de invitados y tocar con su
Orquesta de Sintetizadores.
El paso siguiente del sexteto que completan Julián Srabstein (ex
integrante de Doris), Jean Deon, Guido Coto y Pedro Lombardi era una incógnita
que no parece haberlos preocupado. Así como alguna vez partieron del nombre
“Artimañas del rap” para un próximo disco, la corriente los terminó llevando
para otro lado. “Estamos acostumbrados a
ir al estudio sin nada”, dice Tomás. Con las facilidades y el relajo de
usar un estudio propio –MUDT (Música de Toilette)– como aquel cuarto de abajo
que fue Delen!, los Michael Mike
continuaron por la senda de la espontaneidad sin ponerse detallistas a la hora
de dar por terminada una canción: “Si ya
está buena, queda así”. Así también fue como el cuarto disco, Música negra, salió de la sala de parto.
El cuarto trabajo de MM baja los decibeles para convertirse en el disco
más uniforme de la historia del grupo. Desobedeciendo a las expectativas
generadas alrededor del LP anterior, donde el rap y el baile parecía cercano a
encorsetarlos, Música negra sigue
esquivando los rótulos y ofrece las canciones más “serias” de la banda. Con un
reconocido intento por bajar un cambio con respecto a Nena o Neno, acá no es fácil encontrar un clásico. La fiesta, esta
vez, parece ir en slow motion; avanzando a un ritmo lánguido y envuelto en un
clima más introspectivo, el nuevo disco de Michael Mike suena más ajustado que
nunca, pero fiel a la única etiqueta que siempre los distinguió: ninguna.
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Luke Jenner (The Rapture)
publicada en losinrocks.com en enero de 2012
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Parece una fija, las bandas independientes tienen que sortear alguna
crisis cuando se acerca el momento de cumplir una década de carrera. The
Rapture tocó el cielo con las manos con el hit “House
Of The Jelous Lovers” y luego, sello grande mediante, sacaron Pieces Of The People We Love, con el que dieron la vuelta al
mundo. Después vinieron las tormentas, de las que Luke
Jenner, su cantante, no estuvo exento. Fue padre, perdió a su madre y casi deja
el grupo. El conflicto derivó en la salida de Matt Safer (el bajista) y el
ahora trío empezó a armar In The Grace Of Your Love, disco que editaron el año
pasado y vienen a presentar a Buenos Aires. Antes de llegar al país, el líder
de The Rapture levantó el teléfono en un hotel de Colombia para hablar de todo
esto.
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Ya pasaron más de diez años desde
empezaron la banda. ¿Qué recuerdos tenés de esos primeros años?
Era muy aterrador para mí, siempre quise ser cantante de una banda. En
ese momento estaba en dos distintas: en una me encargaba en los teclados y en
la otra solo tocaba la guitarra. Tenía mucho miedo de cantar, no creía ser lo
suficientemente bueno. Yo quería cantar, quería escribir canciones y que las
cosas fueran de la manera que a mi me parecía mejor hacerlas. No sabía qué
podía pasar.
Mi mejor amigo en todo el mundo es Vito Roccoforte, lo conozco desde los
nueve años… Más allá de que es un excelente baterista, yo sabía que el siempre
iba a bancarme, incluso si lo que yo hiciese fuera un desastre.
Hoy en día parece difícil para muchas
bandas mantenerse juntos. Hace poco Matt Safer dejó The Rapture y vos hablás de
Vito Roccoforte como tu mejor amigo y con quien armaste The Rapture. ¿Qué
implica para una grupo hoy seguir unidos, grabar discos y tocar juntos tantos
años?
Creo que lo fundamental es la comunicación. Seguimos juntos cuando nos
comunicábamos más y cuando nos comunicamos menos también, pero cuando llega el
día en que ya no te comunicás… Y también creo que… (piensa) Matty quería ser el
principal, el líder, y esta es mi banda, yo empecé el grupo. El quería ser la
persona a la que todos le prestarían atención, y la tuvo. Pero hay que tener
claro los roles de cada uno.
Para este último disco volvieron a DFA.
Parece que las grandes compañías no son algo muy saludable para la mayoría de
los grupos independientes…
Las bandas indies están dentro de una comunidad, si las sacás de ese
entorno… se mueren (risas). Un grupo
independiente se maneja con el DIY (Do It Yourself), vos venís a mi estudio y
yo te ayudo con tus cosas, yo voy al tuyo y vos hacés lo mismo. Es una
comunidad, y los grandes sellos no lo son. Es como trabajar en Starbucks o
Coca-Cola, son empresas. Pasás de estar tranquilo, sin obligaciones, a estar
pendiente del tiempo: de repente te señalan y te dicen “no estás haciendo bien
tu trabajo”. ¡¿De qué estás hablando?! ¡¿Qué quiere decir que tengo que cumplir
un horario?! ¡Yo no trabajo para vos!
En estos años que pasaron entre Pieces Of The People We Love y In The Grace Of Your Love pasaron muchas
cosas en tu vida: te convertiste en padre, perdiste a tu madre y casi dejás la
banda. ¿Cómo sentís que eso repercutió en el disco?
Yo estaba viviendo todas mis fantasías adolescentes y pensé que había
alcanzado todas mis metas. Sin embargo, eso no me hacía feliz sino todo lo
contrario. Cuando era chico crecí en una casa que no era muy agradable, no era
una familia ni tampoco un ambiente amoroso. Yo estuve todo el tiempo tratando
de demostrarme a mí mismo que era querible. Pensaba que el hecho de estar en
una banda, ser el cantante y ser capaz de pararme en un escenario frente a
miles de personas, de alguna manera, iba a transformarme en alguien mejor. Pero
no funcionó. Tuve que aprender a convertirme en una persona, porque la
felicidad no está en la plata ni en esas cosas. Es obvio cuando lo decís en voz
alta. Quiero decir, eso también trae felicidad. Es fantástico que a la gente le
guste tu música y toques para un montón de gente, pero no es suficiente para
una vida. No es algo que te “alimente” por siempre. Necesitaba algo más que
eso. Tuve que aprender a ser padre y esposo, cosas que no tenía idea como
hacer. Tenía que dejar de lado el dolor de mi infancia… Todavía estoy
trabajando en eso, y la cosa está mejorando.
Creo que con este disco quise hacer algo positivo, como una declaración
de libertad y disculpas más que ninguna otra cosa. Quería hacer algo que fuera
libre, una especie de obra de arte liberadora.
En varias entrevistas decís que el hecho
de ser líder de una banda de rock es algo insignificante al lado de ser padre.
¿En algún momento te sentiste “perdido” en ese personaje del rockero?
Si, estuve totalmente perdido y empecé a pensar que todo lo que leía
sobre mi era cierto. Me levantaba a la mañana y decía “Soy un estrella de rock.
Soy cool” (risas). Ya no lo hago más.
Es muy seductor. Ser famoso es increíblemente seductor y, aunque no quieras,
empezás a creértela. Cuando estás en un sello grande, a ellos solo les importa
la plata. No les importa en absoluto si sos padre, amigo de otras bandas, si
estás feliz o deprimido, solo quieren hacer plata. Volver a DFA fue como volver
a mi comunidad, al lugar donde nací y donde crecí. Fue como volver a casa.
Ya estuvieron en Buenos Aires hace unos
años. ¿Qué te acordás de aquel show y de tu estadía en nuestro país?
Buenos Aires es una linda ciudad, una de las más lindas del mundo. Hemos
ido a ciudades como Moscú y el jetlag es terrible… Siempre me gusta ir a
Sudamérica. No hay mucha diferencia horaria con San Diego, de donde yo soy.
Aparte, al tener familiares mexicanos me siento muy conectado con Latinoamérica.
Buenos Aires es muy agradable, casi tengo una sobredosis de carne. Es lo que se
hace en tu país, te comés cada parte de la vaca (risas). Lo que me acuerdo fue el momento en el que unas chicas de
quince años aparecieron con un cartel que nos habían hecho: decía “We love you”
y cada letra era de un color diferente. Cuando estábamos grabando y escribiendo
canciones para el disco tenía el cartel pegado en la pared, al lado de mi
guitarra.
¿Qué diferencias habrá entre ese show de
hace unos años y el que darán esta vez?
No sé… Creo que ahora estamos más felices. Éramos felices aquella vez
pero me parece que Matt quería irse hace un tiempo para hacer la suya. Tal vez
quería esperar y no se sentía con la fuerza suficiente para llevarlo a cabo en
ese momento. El venía a los ensayos y no hablaba con nadie. Le preguntábamos
cómo estaba y decía “estoy bien”. En ese momento la banda era menos libre.
Yo lo disfruto ahora más que nunca. Al principio también lo hacía, me
apasionaba y lo hacía para probarme a mí mismo, y estaba bien. Ahora no tengo
que demostrar nada, ya sobrepasé mis expectativas. Nunca pensé que alguna vez
estaría tocando en Buenos Aires. Eso es asombroso. Nunca imaginé que alguien
quisiera que vaya a tocar ahí. Estoy súper agradecido por cada día que pasa y
cada show, la paso realmente bien.
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